Una experiencia ¡Ajá!

Después de la operación seguí, durante tres días, con mucho dolor sobre todo al pararme y caminar, pero también al estar sentada largo rato -supongo porque los demás órganos ejercen su peso sobre la sutura- por lo que guardé mucho reposo, más de lo que a mi espíritu inquieto le suele agradar.

Esta mañana se me ocurrió hacer Qigong, en posición sentada, como mi maestro ha sugerido, en tanta ocasiones, a las personas que sufren alguna lesión en las piernas. Me senté en el borde de un sillón para que de que de esta manera mis manos no tropezaran con el mueble. Así inicié la rutina con el ejercicio llamado “Guang Qi Fa” (El método de limpiarse con energía), un poco tosca al principio, porque el sillón y mis rodillas me limitaban el fluir, pero poco a poco logré transformar los tropiezos con el mueble en rozos gentiles; seguí con los nuevos ejercicios de respiración que me enseñó mi maestro y posteriormente con todos los ejercicios que pude hacer de la rutina de Liangong Shibafa (Los 18 ejercicios de Liangong) y por último la rutina Shuxin Pingxue (Limpiar la sangre y balancear el corazón). Como sentía cada vez menos dolor, me arriesgué a cerrar la rutina parándome un ratito en la posición de Zhan Zhuang (Abrazar la olla) y la culminé todo nuevamente con el ejercicio de Guang Qi Fa que se tornó en "una experiencia ajá", como decimos en alemán, o sea, en un descubrimiento. Este Guang Qi Fa me provocó un hormigueo en todo el cuerpo como no lo había sentido antes. Parecía, además, que por haberme parado, la energía pudo regresar y fluir por todos los rincones. Me creó una sensación de regeneración intensa y supe que hubo un cambio cualitativo en mi proceso de convalecencia.

Por cierto, todo el tiempo que he permanecido sentada escribiendo estas líneas me he sentido muy bien, pero bueno, aún seguiré obedeciendo las indicaciones del médico y las exigentes amigas que me están cuidando y vigilando. Intentaré no excederme en mis movimientos hasta que vea el médico el próximo martes. Así que seguiré practicando la forma de 108 mentalmente, de hecho, practicarla de esta manera, es un reto porque siento que pierdo más el equilibrio que cuando hago la forma en realidad –otra "experiencia ajá"- que no puedo ni imaginar a dónde me pueda llevar si trato de indagar en las razones.

Espero no atrasarme mucho con los movimientos de espada, sable y de estilo Chen que estamos aprendiendo con el grupo.

 

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