Movimiento Relajado

Por David Amador.

Afortunadamente para la comunidad de practicantes de Taijiquan cada vez es más fácil obtener información acerca de los beneficios que ésta práctica acarrea a nuestra salud; también es más fácil acceder a las diferentes teorías y visiones que los estudiosos de este arte proponen para mejorar nuestros métodos de entrenamiento y ayudarnos a evitar lesiones. Artículos y entrevista nos presentan diferentes puntos de vista e interpretaciones de los lineamientos básicos de esta disciplina, en palabras de C. M. Heavens (1), "el Taijiquan es un arte cíclico, que siempre se las arregla para llevarnos de vuelta a sus principios fundamentales". En particular, una de las ideas que frecuentemente observamos en este tipo de publicaciones, es la de movernos con relajación. Todos tenemos conciencia, aunque sea de forma intuitiva, de las ventajas que el movimiento natural y relajado tienen para nuestras articulaciones y músculos, además movernos libremente permite que el Qi (氣)se desplace sin obstáculos por nuestro cuerpo. Generalmente se usa la palabra 松 (Song) para expresar esta idea, la traducción más frecuente de esta palabra es: Relajar.

La mayoría de las veces, cuando pensamos en la palabra “relajar” la imagen que nos viene a la cabeza es la de “soltar y colapsar”, casi con la actitud de una gelatina que se cae al suelo, como cuando nos sentamos en un sillón frente al televisor con la idea de “relajarnos y descansar”, después de un arduo día de trabajo. Paradójicamente la operación de soltar y colapsar dispersa nuestro Qi e impide que nuestro cuerpo se alinee, es decir, la idea correcta esta acompañada de una acción equivocada. Para poder corregir esta disparidad entre la información que queremos enviar a nuestro cuerpo y la operación mecánica que éste realiza, es necesario “reeducar” la forma en que nos movemos. Claro que lo primero que debemos tomar en cuenta es que esta “reeducación” no va en contra de la forma en la que ya nos movemos, por el contrario, nuestro cuerpo, por naturaleza, quiere realizar el menor esfuerzo necesario y ahorrar la mayor cantidad posible de energía. Son nuestras preferencias y preconcepciones acerca del movimiento lo que limitan nuestra relajación, entonces, lo que debemos cambiar es la forma en que pensamos y no nuestro movimiento. La costumbre de movernos con base en estas preferencias sin realmente poner atención a nuestro movimiento es el verdadero problema, por otro lado, cuando concientemente intentamos hacer algo a lo que no estamos acostumbrados (como relajarnos concientemente), generamos más tensión que el movimiento original. Aquí nuevamente nos encontramos con una aparente paradoja: Para movernos naturalmente hay que moverse relajadamente, pero para moverse relajadamente es necesario poner atención en la forma en que nos movemos.

El Taijiquan trata de solucionar esta contradicción con movimientos lentos y circulares respaldados por la constante vigilancia de nuestra mente, la intención (意, Yi). La meta es relajar continuamente pero a la vez mantener la estructura necesaria para poder aplicar todas las habilidades marciales presentes en cada postura. Para lograr lo anterior, todas las articulaciones deben moverse de forma tal que, conserven la coherencia en su movimiento y así respetar sus estructuras internas; pero al mismo tiempo deben moverse en sincronía con el resto del cuerpo para lograr la postura final. Si finalmente logramos conservar la intención y al mismo tiempo movernos relajadamente, los músculos podrán contraerse y extenderse más eficientemente, a la vez que las articulaciones pueden trabajar libremente, así el movimiento puede expresar todo su potencial mecánico (勁, Jin (2)) sin la necesidad de recurrir a la fuerza bruta (力, Li).

Muchas veces, cuando estamos en movimiento resulta muy difícil darse cuenta de en qué momento estamos relajados y en qué momento estamos tensos; por esto, el Taijiquan recurre a la idea de movernos lentamente, donde tendremos el tiempo suficiente de distinguir entre los opuestos tensión-relajación. De esta forma, hasta el practicante más novicio podrá, en teoría, distinguir entre movimiento tenso y movimiento relajado; aunque en la realidad, generalmente a los principiantes les resulta más fácil distinguir los movimientos que voluntariamente son tensos. Para ejemplificar visiblemente esta idea usemos el siguiente ejercicio: Cerremos un puño y apretemos lo más fuerte que podamos, esto es tremendamente fácil de sentir y diferenciar; después, con mucha atención en el movimiento y en la sensación, soltemos ese puño y dejemos que los dedos se extiendan lentamente sin limitar el movimiento con nuestra preconcepción, sólo permaneceremos como meros observadores. Quizá sea necesario realizar este ejercicio varias veces antes de percatarnos de que la sensación de “abrir y soltar” se da por sí misma. Cada articulación de la mano regresa suavemente a una posición neutra, los músculos también logran permanecer en balance, los músculos antagonistas y los músculos agonistas permiten llegar a ese lugar imparcial, en el que la las articulaciones “quieren permanecer y descansar”, toda la presión desaparece y finalmente podemos decir que esa mano está relajada. Es un ejercicio sencillo, pero no fácil; requiere que mantengamos toda nuestra atención con la actitud de observar y entender. Una vez que nos familiarizamos con este ejercicio podemos "jugar" con replicas de esta ejercicio por todo nuestro cuerpo: soltar el "puño" de la articulación de la mandíbula, soltar el "puño" de cada una de las vértebras, soltar el "puño" de las rodillas, etc. Hasta que verdaderamente "soltamos y relajamos" todo el cuerpo. Incluso podríamos decir que cuando finalmente llegamos a "soltar y relajar" nuestra mente, es el tipo específico de relajación que se describe con el termino Song. Es un estado en el que todo permanece en equilibrio y a la vez todo esta listo para moverse desenvueltamente.

El movimiento desenvuelto, suave y continuo es el que marca la gran diferencia entre movernos de acuerdo a nuestro potencial mecánico y no exclusivamente con fuerza muscular. De hecho, podemos reconocer que en gran medida este tipo de movimiento es el que separa a los grandes deportistas del resto de la humanidad. Podemos estar seguros de que nunca veremos a Tiger Woods "frenar muscularmente" el arco descrito por el palo de Golf antes de impactar la bola o que nunca vimos a Michael Jordan con la pelota estática en el aire. Y no se trata solamente de la inercia o del momento del movimiento, es toda la actitud y energía que se usa para realizar un movimiento conciente, libre y continuo.

Si observamos nuestro movimiento desde un punto de vista físico, sin profundizar demasiado en la terminología anatómica, observamos que si logramos que los músculos (3) de nuestro cuerpo se muevan eficientemente a lo largo de todo su rango de contracción-extensión, nuestros movimientos serán mucho más poderosos. En términos generales, cuando un músculo se contrae disminuye su longitud y aumenta su diámetro, como consecuencia, el lugar donde se inserta se acerca al lugar donde comienza; por eso es que si limitamos a extensión completa de los músculos, también estaremos limitando su relajación y movimiento. Un músculo que no logra extenderse y relajarse por completo siempre mantendrá un cierto nivel de tensión. Y como descubrimos en el ejercicio de cerrar el puño, la contracción de los músculos es lo que podemos distinguir como tensión.

Pensemos ahora en las articulaciones, en términos generales una articulación es el lugar en el que dos huesos se unen, las hay móviles e inmóviles, por lo regular podemos distinguirlas según el tejido que las une. En le caso de este documento, las articulaciones que nos ocupan son aquellas que pueden realizar movimiento, más aún, como el enfoque de este artículo está dirigido hacia la relajación de las articulaciones sinoviales sólo discutiremos brevemente estas coyunturas (4). Las articulaciones sinoviales son aquellas que están cubiertas por una membrana llena de líquido, este líquido lubrica las superficies cartilaginosas que recubren los huesos, lo que mejora el deslizamiento de una superficie sobre otra y a la vez nutre el cartílago. Si imaginamos esta cápsula articular libre de presión, fácilmente podemos deducir que el líquido sinovial se mueve libremente en toda la articulación, en cambio cuando los huesos comprimen mutuamente, la cápsula articular también sufre parte de este aplastamiento, entonces, podemos suponer que el rozamiento entre los cartílagos se hace más intenso y que el líquido sinovial tarda en penetrar en las superficies de rozamiento. De lo anterior, llegamos a la conclusión de que si los músculos mantienen presión constante sobre las articulaciones las cápsulas articulares también estarán sujetas a esa compresión y el líquido sinovial tardará mucho más tiempo en llevar acabo su función.

Nuevamente la alternativa que presenta el Taijiquan es que nuestro movimiento sea lento, suave, relajado y guiado por la conciencia, con lo cual, podremos estar seguros de no generar tensión en músculos y articulaciones, de manera que, alcancen su cometido más eficientemente. Con lo anterior en mente, la practica marcial del Taijiquan y los ejercicios de empuje de manos se convierten en una especie de ejercicio terapéutico donde se tonifican los músculos pero además las articulaciones se liberan de obstrucciones. Por otra parte, la practica en solitario cobra un a dimensión en la que la intensión y la sensibilidad hacen más placentera la constante investigación de los principios que rigen el carácter de cada una de las posturas. La concentración necesaria para viajar de una postura a otra se transforma en un "soltar y relajar" mental, que algunas personas han identificado como una grado de meditación en movimiento, un Song mental que ayuda, en gran medida, a erradicar el estrés de la vida moderna dejando una sensación de bienestar. La finalidad es que cuando practiquemos nuestro Taijiquan cumplamos con la idea de movernos eficientemente para defendernos de una posible agresión, pero a la vez, mantener todas las virtudes terapéuticas de este ejercicio.

Notas

(1) Heavens, C. M. "Traditional short force Chin Na". T'ai Chi Magazine. Vol. 32 No. 6 (Diciembre 2008) : 36-40

(2) Poder o energía aplicada

(3) Hablaremos sólo de los músculos esqueléticos

(4) Para más información acerca del movimiento de los diferentes tipos de articulación: Blandine Calais-Germain. Anatomía para e Movimiento. Barcelona, España: Libros de la Liebre de Marzo, 1999.

 

Contáctenos

shanhuxue@gmail.com